lunes, 25 de noviembre de 2013

Desarrollo

El gigantismo económico y la
sobreexplotación de los recursos
La entrada al siglo XXI ha traído aparejada para la huma-
nidad una serie de transformaciones sociales, tecnológicas, científicas y
productivas que han facilitado el acceso del hombre a formas de explotación
de los recursos naturales inéditas hasta hace poco más de dos décadas.
Maquinarias, enormes equipos, procesos metabólicos globales, geoingenie-
ría, bioingeniería, ponen en las manos del hombre una enorme cantidad de
recursos naturales a los que previamente no había podido tener acceso.
La vorágine de esta demanda creciente deriva de una hasta ahora irrefre
namo globales, sumado a nuevos procesos productivos y la entrada al sistema
capitalista de una enorme masa de nuevos demandantes provenientes de
los países emergentes (China, India), pero también de las economías post
industriales que no sólo pretenden seguir creciendo sino perpetuar y hacer
crecer sus propias demandas.
El gigantismo económico y financiero de este nuevo orden global, en
estos tiempos se percibe en la crisis económica, pero la expansión de este
fenómeno se encuentra en todas partes del mundo económico, en el cambio
de escalas, que superan a la humana, no sólo en el mundo del capital, sino en
el mundo global empresarial (que no tiene límites a su vorágine), en el creci
miento expansivo de los grupos corporativos, en sus formas de apropiación
del mundo, de sus gentes y de su naturaleza.
La contradicción entre el capitalismo y la sustenta
bilidad y estabilidad planetaria ha sido planteada
por autores como Joel Kovel, en su libro The enemy
of nature.
The end of capitalism or the end of the
world?
(El enemigo de la naturaleza. ¿El fin del capi
talismo o el fin del mundo?), de 2002, donde alerta
sobre estas cuestiones.
Cuestiones clave de cara al milenio que acaba de
iniciar, y que ni siquiera se han podido solucionar
en parte, tienen vinculación directa con la sobreex
plotación de los recursos naturales. Algunas de ellas
son la subvaluación de estos (es decir, el no recono
cimiento de su verdadero valor ambiental y no sólo
desde el mercado), la presión desenfrenada sobre
los ecosistemas, el aumento de la brecha entre ricos
y pobres, la distribución inequitativa de la riqueza
y el hambre creciente en el mundo. Todo esto,
bajo un escenario de cambio climático que nos es
contemporáneo y cuyas secuelas se pueden apreciar
en una recurrente suma de catástrofes naturales o
antrópicas como sequías, inundaciones, pérdida de
producciones de alimentos, etc., que recién comen
zamos a dilucidar.

Desastre Natural

  desastre natural hace referencia a las enormes pérdidas materiales y vidas humanas, ocasionadas por eventos o fenómenos naturales como los terremotos, inundaciones, Tsunamis, deslizamientos de tierra, deforestación, contaminación ambiental y otros.
Los fenómenos naturales, como la lluvia, terremotos, huracanes o el viento, se convierten en desastre cuando superan un límite de normalidad, medido generalmente a través de un parámetro.] Éste varía dependiendo del tipo de fenómeno,[cita requerida] pudiendo ser el Magnitud de Momento Sísmico (Mw), la escala de Richter para movimientos sísmicos, la escala Saphir-Simpson para huracanes, etc.[cita requerida]
Algunos desastres son causados por las actividades humanas, que alteran la normalidad del medio ambiente. Algunos de estos tenemos: la contaminación del medio ambiente, la explotación errónea e irracional de los recursos naturales renovables como los bosques y el suelo y no renovables como los minerales, la construcción de viviendas y edificaciones en zonas de alto riesgo.
Los efectos de un desastre pueden amplificarse debido a una mala planificación de los asentamientos humanos, falta de medidas de seguridad, planes de emergencia y sistemas de alerta provocados por el hombre se torna un poco difusa.
A fin de la capacidad institucional para reducir el riesgo colectivo de desastres, éstos pueden desencadenar otros eventos que reducirán la posibilidad de sobrevivir a éste debido a carencias en la planificación y en las medidas de seguridad. Un ejemplo clásico son los terremotos, que derrumban edificios y casas, dejando atrapadas a personas entre los escombros y rompiendo tuberías de gas que pueden incendiarse y quemar a los heridos bajo las ruinas.
La actividad humana en áreas con alta probabilidad de desastres naturales se conoce como de alto riesgo. Zonas de alto riesgo sin instrumentación ni medidas apropiadas para responder al desastre natural o reducir sus efectos negativos se conocen como de zonas de alta vulnerabilidad.


















































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